PIB de Chile aceleraría el ritmo en 2011

La economía chilena crecería hasta un 6,5 por ciento el próximo año, acompañada por una mayor inflación y un alza gradual de las tasas de interés en medio de sólidas exportaciones y un alto precio del cobre, según estimó el lunes el Banco Central.

Tras superar los efectos del devastador terremoto de febrero, el Producto Interno Bruto se encamina a cerrar este año con una expansión del 5,2 por ciento, una fuerte mejora después de la contracción del año pasado por la crisis global.

Uno de los motores de esta recuperación ha sido la demanda interna, que según las nuevas estimaciones del Banco Central avanzaría un 16,1 por ciento en el 2010 para desacelerarse luego a un 6,6 por ciento el año próximo.

Pese al dinamismo de la demanda interna, el instituto emisor estimó al presentar su Informe de Política Monetaria (IPoM) que la inflación terminaría el año en un 2,8 por ciento, en el rango bajo de la meta de la institución.

En el 2011, los precios acelerarían su ritmo y subirían un 3,3 por ciento, en un escenario de mayor inversión en infraestructura al intensificarse las tareas de reconstrucción de los daños que dejó el terremoto del 27 de febrero.

«Para el 2011 el crecimiento seguirá empujado por la demanda interna. El consumo y la inversión tendrán una evolución dinámica, aunque más moderada que el 2010», dijo el presidente del Banco Central, José de Gregorio, al presentar el informe ante la Comisión de Hacienda del Senado.

«El próximo año se observará con más fuerza el impacto de los esfuerzos de reconstrucción pública y privada, lo que debiese reflejarse principalmente en la inversión en infraestructura, con un correlato en el dinamismo del sector construcción», agregó De Gregorio.

Parte de la proyección sobre una inflación más acotada en el 2010 se debe a importaciones más baratas alentadas por la fuerte apreciación del peso chileno frente al dólar, en línea con la debilidad global de la divisa estadounidense.

«El peso chileno no ha estado al margen de estos acontecimientos y ha seguido ganando valor respecto del dólar, aunque en menor medida que entre junio y septiembre», dijo el informe del Banco Central.

En el segundo semestre, la moneda local se ha apreciado cerca del 16 por ciento para tocar máximos en más de 30 meses.

Pese a ello, el jefe del instituto emisor dijo que para elaborar sus proyecciones se contempla una moderada depreciación real del peso hacia el largo plazo, al tiempo que aclaró que no tiene un pronunciamiento oficial sobre un posible programa de acumulación de reservas para frenar la escalada.

La fortaleza del peso, que se ha transformado en un dolor de cabeza para los exportadores por su pérdida de competitividad, ha empujado las importaciones, que llegarían a 54.200 millones de dólares este año y a 60.800 millones de dólares en el 2011.

Las exportaciones, lideradas por el cobre, sumarían 68.100 millones de dólares y 73.000 millones de dólares en el 2010 y 2011, respectivamente, según las estimaciones del organismo.

El precio del cobre, principal envío del país, alcanzaría un valor promedio de 3,4 dólares por libra este año y bordearía los 3,3 dólares el 2011.

Junto con el reporte de política monetaria, el Banco Central publicó el informe de Estabilidad Financiera (IEF), en el que destacó que el sistema financiero del país cuenta con una posición saludable para enfrentar un entorno global más restrictivo.

Sin embargo, este panorama no está libre de riesgos, sobre todo de los provenientes de las turbulencias externas.

«Eventos que introduzcan incertidumbre en alguna de estas dimensiones tienen el potencial de generar disrupciones (…), dados los riesgos externos, es importante que los usuarios de créditos y los intermediarios financieros internalicen este escenario en sus decisiones», dijo la entidad en su informe.

De Gregorio reiteró además que en el escenario más probable se seguirá reduciendo el estímulo monetario a un ritmo coherente con el esperado por analistas, aunque aclaró que su marcha dependerá tanto de factores internos como externos.

Entre los riesgos que deben ser monitoreados para la política monetaria se encuentra la posibilidad de que la recuperación de la economía global sea más lenta que la prevista, dijo el titular del Banco Central.

La tasa de interés se encuentra actualmente en un 3,25 por ciento luego de sucesivas alzas que comenzaron en junio de este año, y los analistas esperan nuevos incrementos para el 2011.

Por el lado de la inflación, los principales riesgos se vinculan a las presiones provenientes de mayores precios de alimentos y de otras materias primas, que podrían seguir subiendo a nivel internacional y traspasarse con mayor intensidad y rapidez al ámbito local.

Algunos analistas consideraron demasiado optimista la proyección de inflación para el 2011.

Fuente: Agencias

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