Crisis de zona euro

Bill Clinton ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 1992 con la famosa frase de campaña «es la economía, estúpido». Ahora, cuando se trata del futuro del euro, el eslogan más apropiado parecería ser «es la política, estúpido».

Y es que desde su creación, la moneda única europea ha sido siempre un proyecto tan político como económico.

El euro se ha visto sometido a los ataques de los mercados financieros este año debido a los problemas de deuda y déficit de los miembros de la periferia de la zona euro, especialmente Grecia, España y Portugal, así como por los crecientes desequilibrios económicos entre sus 16 países.

Pero la historia de la década de 1990 muestra que los inversionistas que apuestan contra la unión monetaria europea podrían perder.

Aunque los errores políticos podrían revertir la unión monetaria creada hace once años, es mucho más probable que el liderazgo franco-alemán salve el proyecto.

«Si el euro fracasa, no sólo la moneda fracasa. Europa fracasa también, así como la idea de unificación europea», dijo la canciller alemana, Angela Merkel en un discurso del 13 de mayo. «Esta es una prueba existencial. Debe ser superada», afirmó.

Del mismo modo, la voluntad política de París para hacer todo lo que esté al alcance para apuntalar al euro parece inquebrantable.

El presidente Nicolas Sarkozy puede haber estado impaciente con la lentitud a la que reaccionó Merkel durante la crisis, y estaría también dispuesto a reclamar todo el crédito político del enorme paquete de rescate para Grecia y toda la zona euro.

Pero el mandatario ha mostrado un apoyo concreto a los pedidos de Alemania para imponer sanciones más estrictas para hacer cumplir la disciplina presupuestaria en la zona euro, e incluso ha pedido una enmienda constitucional como la alemana en Francia para afianzar el compromiso con la reducción del déficit.

SUPREMACIA DE LA POLITICA

Merkel ha hablado en reiteradas ocasiones de la necesidad de restablecer la «supremacía de la política por sobre los mercados financieros» para justificar su apoyo al paquete de ayuda por un billón de dólares para estabilizar al euro.

Sin embargo, algunas de sus propias acciones, motivadas por la presión política y legal interna, han contribuido a la crisis de confianza.

Ella retrasó la aprobación de un impopular rescate financiero a Grecia hasta que la crisis comenzó a propagarse hacia otros países de Europa. Su advertencia respecto a que el euro estaba en peligro, que buscaba ganar el apoyo de los alemanes al rescate a Grecia, atemorizó a los inversionistas.

Del mismo modo, la prohibición repentina y unilateral de Alemania a ciertas operaciones especulativas generó exactamente la misma turbulencia en el mercado que buscaba detener.

Pero Merkel puede argumentar de manera creíble que sus socios de la zona euro toman seriamente el mensaje de Alemania en relación a que deben reducir sus déficits presupuestarios y adoptar reformas de pensiones y en el mercado laboral para arreglar sus finanzas publicas.

Durante el último mes, Grecia, Portugal, España e Italia adoptaron recortes a los gastos públicos. Francia, por su parte, congeló los gastos extra por tres años y está debatiendo elevar la edad legal de retiro desde los 60 años.

El próximo paso será que los ministros de Finanzas detallen la próxima semana cómo funcionará en la práctica el mecanismo de estabilización por un billón de dólares. El dinero del fondo sería entregado bajo estrictas condiciones políticas a los países de la zona euro que no puedan obtener financiamiento en los mercados.

Sin embargo, la mayor prueba para el liderazgo político será acordar nuevas normas para la coordinación de las políticas económicas y fiscales.

«Lo que debe suceder ahora es que Francia y Alemania se deben sentar y establecer un profunda reforma a la gobernanza dentro de la zona euro, que no será completamente satisfactoria para ambas partes pero será aceptable para los dos y se convertirá así en un marco», dijo Thomas Klau del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

Fuente: Reuters

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