G-8 promete ayuda de US$20.000 millones para la «primavera árabe»

Los líderes del G-8 prometieron el viernes 20.000 millones de dólares en ayuda para las nuevas democracias en el mundo árabe, durante una reunión en Francia para avalar un programa destinado a promover los cambios que se extienden por el norte de Africa y Oriente Medio.

Los líderes estaban concluyendo su cumbre anual de dos días con el lanzamiento de una asociación para la región que vincule el dinero para ayuda y desarrollo con los progresos en reformas democráticas y económicas por parte de los países que han derrocado a los gobernantes autocráticos.

Los líderes del G-8, reunidos en la localidad marítima francesa de Deauville, donde están celebrando su cumbre anual, dijeron que «apoyaban encarecidamente las aspiraciones de la primavera árabe al igual que las del pueblo iraní».

«Los cambios que se están produciendo en Oriente Medio y el norte de Africa son históricos y potencialmente podrían abrir las puertas al tipo de transformación que sucedió en el centro y el este de Europa tras la caída del Muro de Berlín», planeaba decir el G-8 en un comunicado, cuya copia fue obtenida por Reuters.

El G-8 dijo que bancos especiales de desarrollo «podrían aportar unos 20.000 millones de dólares, incluyendo 3.500 millones de euros del Banco de Inversión Europeo, para Egipto y Túnez para el período 2011-2013 «en apoyo de los esfuerzos de reforma adecuados».

Gran Bretaña anunció el jueves un paquete de 110 millones de libras (unos 175 millones de dólares) para apoyar la transición a la democracia de países como Túnez y Egipto.

El programa de cuatro años, financiado con presupuestos ya existentes, apoyará una mayor participación política y el refuerzo de Gobiernos de ley, dijeron funcionarios.

Los primeros ministros de Egipto y Túnez tenían previsto reunirse con los líderes del G-8 -siete potencias occidentales más Rusia- el viernes para subrayar su necesidad de un apoyo internacional masivo para las economías golpeadas por las revueltas populares contra líderes autoritarios que llevaban décadas en el poder.

En un informe a los líderes del G-8 el jueves, el Fondo Monetario Internacional dijo que las necesidades de financiación externas en los países de Oriente Medio y norte de Africa, importadores de petróleo, superarían los 160.000 millones de dólares en los próximos tres años.

El FMI dice que puede aportar unos 35.000 millones de dólares para ayudar a estabilizar las economías de esos países pero el grueso de la financiación tendrá que provenir de la comunidad internacional.

El Banco Mundial anunció el martes 6.000 millones de dólares en fondos para Túnez y Egipto, cuyas revueltas inspiraron otros levantamientos populares en la región.

FIN A LA VIOLENCIA

Las revueltas en Túnez y Egipto desencadenaron levantamientos populares en todo Oriente Medio y el norte de Africa, incluyendo Yemen, Bahréin o Siria, y han dejado al líder libio Muammar Gaddafi luchando por mantenerse en el poder.

Las demandas para introducir reformas también se han producido desde Marruecos a Arabia Saudí.

Los líderes del G-8 demandaron a Gaddafi que acabara con la violencia contra los civiles y dijeron que tendría que rendir cuentas por supuestos crímenes de guerra que están siendo investigados por la Corte Penal Internacional.

«Gaddafi y el Gobierno libio han fracasado a la hora de cumplir su responsabilidad para proteger a la población libia y han perdido toda su legitimidad. No tiene futuro en una Libia libre y democrática. Debe irse», dijeron los líderes.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en declaraciones realizadas tras reunirse con el anfitrión de la cumbre, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que estaba decidido a mantener la intervención en Libia, encabezada por la OTAN, hasta que la crisis esté resuelta.

«Estamos de acuerdo en que hemos realizado progresos en nuestra campaña en Libia pero el mandato de la ONU de proteger a los civiles no puede cumplirse mientras Gaddafi continúe en Libia, dirigiendo sus fuerzas en actos de agresión contra el pueblo libio», dijo Obama.

«Estamos unidos en la decisión de finalizar la tarea», agregó.

Con respecto a Siria, los jefes de Estado y de Gobierno dijeron que estaban «conmocionados» por la muerte de manifestantes pacíficos opuestos al Gobierno del presidente Bashar al-Assad, y pidieron a las autoridades que dejaran de usar la fuerza en su contra.

También condenaron la violencia contra los manifestantes que buscan la dimisión del presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, y lo instaron a respetar una promesa de dimitir.

Fuente: Reuters

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